Si retrocedemos al principio de la humanidad, cuando la ya consciencia propia de los individuos pasó a ser una mayoría aplastante en contra de los instintos que mantenían atados a nuestros antepasados a ser meramente animales simples, esos seres humanos primitivos en algún momento se dieron cuenta de las ventajas de vivir en sociedad. A partir de allí crearon tanto de forma explícita como implícita una serie de reglas a seguir para poder convivir en armonía, y así poder disfrutar los beneficios que atribuía el poder vivir en sociedad, en los principios de cualquier civilización. La división del trabajo físico y delegar tareas otorgó una gran cantidad de tiempo extra que los individuos que vivían en grupos muy pequeños no poseían. El hecho de establecerse y el tiempo extra, les otorgó la capacidad de crear la agricultura y las granjas, que son los dos pilares fundamentales de cualquier sociedad para poder proyectarse a futuro cómo ...